Indígena


Indígena es un término que, en sentido amplio, se aplica a todo aquello que es relativo a una población originaria del territorio que habita, cuyo establecimiento en el mismo precede al de otros pueblos o cuya presencia es lo suficientemente prolongada y estable como para tenerla por oriunda (es decir, originario de un lugar ). Con el mismo sentido se utiliza, con mayor frecuencia, el término equivalente nativo, presente en expresiones como "idioma nativo". También es habitual utilizar términos como pueblos originarios, naciones nativas o aborígenes.

En sentido estricto y más habitualmente, se aplica la denominación indígenas a las etnias que preservan las culturas tradicionales no europeas. Con este alcance, se denomina indígenas a los grupos humanos que presentan características tales como:

* pertenecer a tradiciones organizativas anteriores a la aparición del estado moderno,
* pertenecer a culturas que sobrevivieron la expansión planetaria de la civilización europea.

Los indígenas frecuentemente constituyen una minoría (aunque en algunos casos son mayoría), dentro de estados nacionales de corte europeo, organizados según pautas culturales, religiosas, políticas, económicas, raciales, etc., propias de un entorno mayoritariamente europeizado. De este modo, en el sentido más restringido y utilizado del término, «lo indígena» hace referencia a un remanente pre-europeo que representa en sí mismo una antítesis de la cultura europea.

Siguiendo este uso, no es infrecuente hablar de pueblos indígenas en distintas partes del mundo. Por ejemplo, suele considerarse que los maoríes son un pueblo indígena de Nueva Zelanda. También puede hablarse de indígenas en Borneo, en África y en otros lugares.

Juan Manuel de Rosas


Juan Manuel de Rosas (nacido Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio en Buenos Aires, 30 de marzo de 1793 - Southampton, Hampshire, 14 de marzo de 1877) fue un militar y político argentino, gobernador de Buenos Aires.

En 1829, tras derrotar al general Juan Lavalle, accedió al gobierno de la provincia de Buenos Aires. Durante veinticuatro años procuró ejercer mando absoluto, y logró constituirse en el principal dirigente de la denominada Confederación Argentina (1835-1852).

Primer gobierno de Rosas (1829-1832)


El primer gobierno de Rosas como gobernador de Buenos Aires tuvo lugar de 1829 a 1832. Además de ser gobernador con facultades extraordinarias (es decir que, además de ejercer el poder ejecutivo, podía dictar leyes), tenía el título de Representante de las Relaciones Exteriores del País, es decir que cualquier tratado con otro país, conflicto externo y cualquier acuerdo comercial era decidido y negociado por él.
Primeras medidas

* Uso obligatorio de la divisa punzó para empleados civiles, militares y eclesiásticos.
* Militares y sacerdotes debían tener en sus divisas la frase “federación o muerte”.
* Removió de sus cargos a los funcionarios públicos, militares y eclesiásticos sospechosos de ser unitarios.
* Censuró periódicos no federales.
* Mediante un decreto acusó de rebelión a todos los que participaron de la revolución de Lavalle, castigándolos con detenciones y hasta fusilamientos.
* Firmó el pacto federal en 1831 para iniciar la lucha contra la liga unitaria del Gral. Paz.
* Redujo el gasto público y expandió la actividad ganadera.

Presidencia de Rivadavia (1826-1827)


Rivadavia asumió el gobierno de la Nación por decisión del Congreso General a comienzos de 1826, llevando consigo un proyecto fuertemente centralizador.

La Ley de Capitalización establecía que la ciudad y gran parte de la campaña circundante se convertirían en Capital Federal, lo cual generó la fuerte oposición de los federales porteños. Las Heras cesó en el cargo de gobernador por decreto del Poder Ejecutivo; la Junta de Representantes fue disuelta; se nacionalizó el ejército de la provincia, las tierras públicas, la aduana y todas las propiedades provinciales.

Diferencias ideológicas y económicas separaron al gobierno de Buenos Aires de los gobiernos provinciales y se formó una oposición encabezada por Bustos y Quiroga.

Declaración de la Independencia (1816)


El Congreso de Tucumán, reunido con el objetivo de declarar la independencia, inició sus sesiones el 24 de Marzo de 1816. En él participaron representantes de las provincias que admitían la autoridad del Directorio; es decir, no estaban representadas las de la Liga Federal ni las ocupadas por los realistas.

El Congreso Nacional tomó como primera medida la elección de un Director Supremo capaz de mantener el orden y restaurar la autoridad central. Era importante que este hombre fuera apoyado tanto por el interior como por la capital, para evitar conflictos y divisiones. Finalmente fue elegido Juan Martín de Pueyrredón, hombre aceptado tanto por las provincias como por Buenos Aires.

La consolidación de la unión Nacional fue otro de los objetivos del Congreso, por lo que se dispuso la intervención del ejército en las provincias en que se manifestaban movimientos localistas.

Finalmente, la Declaración de independencia de la Argentina se concretó públicamente en la sesión del 9 de Julio de 1816. El secretario Juan José Paso leyó la proposición y pregunto a los diputados si querían: “Que las provincias de la Unión sean una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli” Los diputados la aprobaron por aclamación y luego individualmente.

Se fijó la fórmula de juramento y se ordenó que en todos los lugares de las Provincias Unidas se procediese a proclamar y jurar la Independencia. Debían hacerlo las autoridades, el ejército, las corporaciones y el pueblo.

La Independencia significó la voluntad de la Nación de asumir su soberanía y conducir sus destinos y fue un paso fundamental para organizar el Estado Nacional.

El día 19 de julio el diputado Pedro Medrano propuso agregar al texto del acta, a continuación de la propuesta de emancipación, “de los reyes de España, sus sucesores y metrópoli”, la expresión “y de toda otra dominación extranjera”. Su propósito era desvirtuar los rumores de un acuerdo con los portugueses para establecer un protectorado lusitano. La propuesta fue aprobada por unanimidad.

El 25 de julio el Congreso decidió la oficialización de la bandera celeste y blanca, en el rango de bandera menor. La bandera mayor, llamada de ceremonias en la actualidad, fue aprobada el 25 de febrero de 1818, incorporándose el sol en el centro de la franja blanca.

Ver También

Directorio de Posadas (1814-1815)


Ante la liberación de Fernando VII y la derrota de la Segunda Campaña al Alto Perú en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma se fue acentuando la necesidad de un sistema que obrase con energía y se impusiese a los peligros internos y externos. El Triunvirato solicitó a la Asamblea la concentración del Poder Ejecutivo.

En enero de 1814, la Asamblea dispuso la creación del cargo de Director Supremo, que ejercería el Poder Ejecutivo, duraría dos años en su cargo y sería elegido por la Asamblea. Para ejercer el puesto fue designado Gervasio Antonio de Posadas, quién asumió el 31 de enero de 1814.

Posadas gobernó en circunstancias muy difíciles: la derrota de las fuerzas revolucionarias, la restauración de Fernando VII en el trono y la preparación de una expedición española para recuperar sus colonias. Posadas designó a San Martín jefe del Ejército del Norte en reemplazo de Manuel Belgrano, derrotado en la Segunda Campaña al Alto Perú. Mientras, Martín Miguel de Güemes pudo detener la invasión realista mediante la guerra de guerrillas.

Para evitar el envío de la proyectada expedición española al Río de la Plata era vital tomar el puerto de Montevideo. El Directorio dispuso la creación de una escuadra, que bajo la jefatura de Guillermo Brown logró derrotar a la flota española en El Buceo y bloquear el puerto de Montevideo. Reforzó el Ejército de Operaciones que sitiaba la plaza y lo puso bajo el mando de Alvear; Montevideo capituló en junio de 1814.

Con el objetivo de lograr apoyos externos para la revolución, envió la misión de Belgrano y Rivadavia a Río de Janeiro, Londres y Madrid.

Revolución de Mayo (Mayo de 1810)


El 13 de mayo de 1810 llegó a Buenos Aires una fragata comunicando la noticia de que las tropas de Napoleón Bonaparte habían invadido España y apresado al rey Fernando VII. Cuando estas noticias se conocieron en Buenos Aires desencadenaron el proceso revolucionario: no existían autoridades con derecho en América. Sin embargo, las causas de la revolución son más profundas y provienen de antes en el tiempo. Entre estas podemos encontrar: la debilidad y el desprestigio de la Monarquía; el sistema de funcionarios, que favorecía casi exclusivamente a los españoles peninsulares y la rivalidad entre criollos y peninsulares proveniente de esto; el monopolio económico de España; la muestra de fuerza de los criollos y la evidencia de la debilidad de las autoridades españoles producto de las Invasiones inglesas; y los movimientos ideológicos del Iluminismo y las ideas de la Revolución Francesa.

La causa desencadenante de la revolución fue la invasión de Napoleón a España y la captura del rey Fernando VII.